Las masticadas.
Historias e ideas para pensar juntos y abrir conversaciones que no suelen darse en el día a día.
Nos sentamos en una gran ronda.
Pongo un parlante en el centro. Suena un jazz tenue de fondo, de esos que mezclan sonidos de lluvia y cafetería. No hay pantallas ni diapositivas. Si hay luces bajas, ideal. La ambientación es parte del secreto.
Durante la primera parte cuento historias.
De hobbies, de liderazgo, de clientes difíciles, de deporte y de lo cotidiano que a primera vista no parece decir mucho pero que a veces esconde algo más profundo.
Mis historias tienen mucho que ver con dos fuerzas que conviven dentro nuestro. Una es La Bestia, esa parte de nosotros que aparece cuando algo se pone difícil y trata de convencernos de reaccionar, evitar, controlar o elegir el camino fácil. La otra es el fuego, eso que arde cuando estamos entusiasmados y que nos ayuda a transitar mejor los momentos en los que La Bestia está a la vuelta de la esquina.
Aprender a ver esas fuerzas me ayudó a transitar desafíos personales y profesionales, y a entender qué podía hacer para tener un efecto positivo en otros.
Soy un tipo calmo e introspectivo, y eso se nota desde el primer momento. No suelo dar fórmulas. Prefiero dejar ideas dando vueltas y que cada uno descubra qué hacer con ellas.
Mientras cuento las historias, mastico en voz alta lo que me dejaron. Es como si estuviera descifrando mis experiencias de vida en un relato de fogón. Y, al hacerlo, invito al resto a hacer lo mismo con las suyas.
Después llega el momento de compartir.
El protagonismo pasa al equipo. Yo me encargo de facilitar el intercambio e ir guiándolo con preguntas que ayuden a las personas a escucharse y conocerse un poco más.
En esta parte, el arranque a veces es tímido. Silencio. Nadie está obligado a hablar. Solo habla el que le nace. Hasta que alguien da el primer paso. Por ahí comparte una anécdota que le resonó de mi relato, o algo parecido que le pasó en su vida. Y esa primera intervención suele abrir la puerta para que aparezcan otras.
Suelo terminar con la sensación de conocer un poco más a quienes estuvieron ahí conmigo. Sobre todo a los que participaron. Uno hasta recuerda dónde estaban sentados los demás.
Algo de la ronda, la música, los relatos y lo que aparece en la conversación hace que la experiencia se sienta distinta.
2 horas
Masticada
Una conversación distinta para que un grupo piense, comparta y se conozca más allá del día a día.
Para equipos de cualquier rubro.
La masticada con Rodri fue una experiencia transformadora para nuestro equipo. Se generó un espacio para compartir experiencias muy enriquecedoras sobre La Bestia que permitieron potenciar la forma en la que nos complementamos y establecer un marco de referencia común para el futuro.
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Charla
30-45 minutos
Historias e ideas sobre liderazgo para dejar algunas preguntas dando vueltas.
Conocé la charla
Tu presentación me inspiró muchísimo. Quiero destacar la tranquilidad que transmitiste, y el sentimiento de "es re por acá" que me dejaste.
¿Tenés algo en mente?
Ya sea una masticada o una charla, contame un poco sobre el equipo, encuentro o evento que estás organizando.
También podés escribirme a rodri@paramasticar.com.