El tipo racional

El tipo racional

Me gusta pensar que soy un tipo racional.

¿Es tan así?

Es curioso leer en redes sociales las opiniones sobre el impacto de la IA. Personas inteligentes, muchas incluso vocales de su racionalidad, llegando a conclusiones opuestas sobre el futuro de la humanidad. Para unos, abundancia. Para otros, caos y dolor. Cada bando arma una narrativa limpia, sin fisuras.

¿Cómo puede ser que ambos suenen tan convincentes?

Pasa con la política, que es quizás el ejemplo más claro. Ante cualquier evento, afloran posturas contrarias según el signo. Cada una presentada con precisión y razón, justificando y reforzando su visión.

Y pasa en el deporte. Ante un penal dudoso, el equipo infractor se para firme en que no hubo falta. Que no hubo intención, que no se cobró una jugada similar en el área rival, cualquier idea que fortalezca su teoría. El otro equipo hará lo mismo. Y cada hincha, desde su tribuna, siente que la razón está de su lado.

Pero me llamó la atención cuando noté que podía predecir las posturas antes de escucharlas.

Ante un nuevo anuncio de IA, ya sé por dónde va a ir Sam Altman. O un inversor tech. O alguien que vive de la escritura creativa. Lo mismo con la política. Ya sé lo que dirán unos, y sé lo que dirán los otros. ¿Y cuando el juez termine un partido reñido? Puedo garantizar las quejas de un lado y las razones del otro.

Si somos tan predecibles, ¿qué tan racionales somos?

Creo que por naturaleza queremos aferrarnos a lo que nos define. A lo que siempre hicimos o creímos. A lo que le dedicamos sudor y lágrimas, y a veces también dinero. Eso aflora sin que seamos conscientes.

Yo sospecho que eso define, en silencio, nuestras posturas. Y que después usamos la razón para armar la narrativa que las sostenga.

A veces me descubro haciendo exactamente esto.

Llevo semanas sin publicar un video en Instagram. Me digo que es porque priorizo que el proceso sea sostenible. Que solo quiero grabar cuando siento que tengo algo relevante para decir. Todo eso tiene sentido. Hasta me convence.

Pero también puede ser que sea un poco vago para grabar. Y como no quiero pensar que soy un vago, dejo que la razón tenga vía libre para narrar en la otra dirección.

O cuando mi artista favorito saca su último disco y después de escucharlo siento que es basura. Pero elijo no creerlo. “Tengo que darle tiempo”. Lo reescucho y reescucho, y de repente me empieza a cuadrar. Al final me termina gustando. Y al que no le gusta le digo que es un disco “que hay que entenderlo”.

Por ahí el disco es basura, y punto. Pero no puedo permitirme creer eso.

No estoy siendo racional. Estoy racionalizando lo que siento.

Igual que quien tiene mucho invertido en el futuro de la IA. Igual que quien dedicó su vida al desarrollo artesanal de software. Igual que quien fue desvinculado de su trabajo. Igual que el que dedicó décadas a escribir novelas a mano, o el que desde chiquito fue al estadio cada fin de semana a ver a su equipo.

No sé si ser un tipo racional sea un fin en sí mismo. Pero sí quiero pulsear con mis propias contradicciones. Y en esa lucha interna, descubrir lo que realmente pienso y siento sobre las cosas.

Ser un tipo capaz de domar a La Bestia.

— Rodri

📘 Escribí un libro sobre esa lucha interna. Se llama La Bestia.

Para masticar...

¿En qué tema estás siendo racional... o racionalizando?

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