Un recorrido para conocerse como equipo.
Un mes para frenar, conversar y encontrar mejores formas de liderarse y trabajar juntos.
Hay conversaciones que el día a día no deja tener.
Entre reuniones, mensajes, pendientes y problemas que hay que resolver, podemos pasar meses trabajando juntos sin hablar de algunas cosas.
Qué nos pasa cuando algo se pone difícil. Por qué algunas situaciones nos sacan. Qué efecto tenemos en los demás. Qué necesitamos unos de otros. Qué tipo de equipo queremos ser.
El Viaje abre un espacio para frenar, poner esas cosas sobre la mesa y conocernos un poco más.
Algunas cosas necesitan tiempo.
Una buena charla puede dejarte pensando.
Pero al día siguiente aparecen una reunión, un mensaje, algo urgente. Y esa idea que ayer parecía importante empieza a quedar lejos.
Por eso El Viaje dura un mes.
Empezamos con una charla. Unos días después llega un bocado: una historia corta, una idea o una pregunta que vuelve a traer algo de lo que hablamos. Más adelante llega otro. Y en algún momento nos volvemos a encontrar para masticar juntos.
Charla Bocado Bocado Masticada Bocados
Para entonces ya pasaron cosas. Alguien se acordó de una historia en medio de una reunión. Otro se descubrió reaccionando como siempre. Algo de lo que hablamos apareció en el momento menos pensado.
Y cuando nos volvemos a encontrar, tenemos otras cosas para masticar.
Y empezamos a tirar del hilo.
En las masticadas nos sentamos en ronda.
Alguien cuenta algo que le pasó esa semana. Otro se reconoce en la historia. Aparece una situación que varios estaban viviendo sin saber que a los demás les pasaba algo parecido.
También vuelven cosas de la charla. Una idea que quedó dando vueltas. Una pregunta que nadie había terminado de responder.
Yo estoy ahí metido en la conversación. Escucho, pregunto y, cuando creo que puede servir, pongo alguna historia o idea sobre la mesa.
Y en el camino, nos vamos conociendo un poco más.
La masticada con Rodrigo fue una experiencia transformadora para nuestro equipo. Se generó un espacio para compartir experiencias muy enriquecedoras sobre La Bestia que permitieron potenciar la forma en la que nos complementamos y establecer un marco de referencia común para el futuro. A través de las reflexiones de Rodrigo, cada uno del equipo pudo verse reflejado en distintas situaciones personales y compartir sus perspectivas. El equipo salió súper motivado y más conectado.
Cada equipo hace su propio viaje.
Antes de empezar, conversamos.
Quiero entender quiénes son, qué están viviendo y qué cosas tendría sentido poner sobre la mesa.
Con eso diseño el recorrido: qué historias traer, qué preguntas dejar dando vueltas y cuándo volver a encontrarnos.
El viaje va tomando forma a medida que avanzamos.
- 1 mes
- Para darle tiempo a las cosas.
- 6–12 personas
- Un tamaño que funciona especialmente bien.
- Presencial
- Con equipos de cualquier rubro.
Hola, soy Rodri.
Durante más de una década trabajé en WyeWorks, una empresa de tecnología uruguaya. Empecé como desarrollador, después pasé a formar parte del equipo de managers y terminé como acompañante estratégico del CEO, trabajando también de cerca con otros líderes.
En ese camino entendí que muchos de los problemas más difíciles que enfrentamos en un equipo rara vez son técnicos. Son humanos. Y muchas veces empiezan por uno mismo.
También entendí que liderar a otros tiene mucho que ver con aprender a liderarse a uno mismo. Eso me llevó a prestar cada vez más atención a lo que pasa adentro nuestro y a cómo eso aparece cuando trabajamos con otros.
De esa búsqueda nacieron Para masticar, La Bestia y mi forma de trabajar con personas y equipos.
Rodri fue una de las voces que más nos ayudó a pensar sobre quiénes somos como organización y qué tipo de empresa queríamos construir. Su capacidad para articular ideas sobre liderazgo, autonomía, cultura y desarrollo humano generó conversaciones valiosas que dejaron huella en muchas personas dentro de WyeWorks.
¿Querés hacer este viaje con tu equipo?
Contame quiénes son y qué están viviendo.
También podés escribirme a rodri@paramasticar.com.