6 min read

Piedritas

Muhammad Ali, 1971.
Muhammad Ali, 1971.

¡Hola! 👋

Ya está disponible el segundo episodio del podcast que te deja pensando. En esta ocasión, me aventuro a narrar un bocado ya publicado en este sitio, que encapsula la historia de origen de este proyecto. Un episodio ideal para escuchar con auriculares, con los ojos cerrados, y transportarse, aunque sea durante 12 minutos, a un lugar de paz y tranquilidad.

Para relajarte, hacé clic acá y seleccioná tu plataforma de podcasts favorita.

De paso, te dejo al final de este post un bocado del primer episodio, ¡que alcanzó las 87 mil reproducciones en Instagram! 🤯

Para cortar la semana, te comparto 5 cosas que me dejaron pensando y 1 pregunta para masticar:

  1. La metáfora de Becky Kennedy para entender cómo lidiar con nuestras emociones y las de los demás:

    “Nuestros sentimientos no nos causan problemas mientras sean solo pasajeros en nuestro auto. Nos dan problemas cuando toman el control del volante. Lo mismo pasa con cualquier pensamiento o impulso. Si pensás en esta imagen, lo que muchos hacemos es mirar al pasajero en el asiento trasero, tal vez sea la ira, e intentamos sacarlo del auto. Esto solo le da más energía, y luego parece que la única forma en que puede captar nuestra atención es tomando el control del volante. Si lo pensamos como a nuestros hijos, si cuando son jóvenes acostumbramos a sacar de su auto todos sus pasajeros, los sentimientos difíciles como la frustración y la tristeza, en realidad los estamos preparando para que cuando sean mayores, esos pasajeros tomen el control del volante. No podemos asegurarnos para siempre de que nuestros hijos nunca sientan esos sentimientos”.

    El estoicismo puede ser malinterpretado como “no sentir nada”. Lejos de eso, ser estoico implica tomar consciencia de lo que sentimos y analizarlo, para luego intentar dirigir nuestro comportamiento de una forma productiva para nosotros. Es el proceso mediante el cual, como “jinetes”, aprendemos a “conducir nuestro caballo”. Y cuando el jinete es otro, lo más sabio no es bajarlo de su caballo, sino enseñarle a jinetear para que pueda cabalgar con libertad.

  2. Esta frase de James Smith:

    “Si estás teniendo éxito en algo que no disfrutás, imaginá lo bueno que serías en algo que amás”.

    Sin “chispa”, el fuego no calienta. Quizás sea suficiente para mantenerte vivo, pero no para darte un caluroso y apretado abrazo durante una helada. El “sourcismo” es una buena chispa. Cuando lográs ver con claridad cómo lo que hacés te permite avanzar hacia donde querés en tu vida, el fuego arde. Y si aún lo ves borroso, seguí buscando.

  3. El antídoto para la indecisión, por Naval Ravikant (del libro “The Almanack of Naval Ravikant”):

    “Si no podés decidir, la respuesta es no. Si me enfrento a una elección difícil, como: ¿Debería casarme con esta persona? ¿Debería tomar este trabajo? ¿Debería comprar esta casa? ¿Debería mudarme a esta ciudad? ¿Debería hacer negocios con esta persona? Si no podés decidir, la respuesta es no. Y la razón es que la sociedad moderna está llena de opciones. Hay montones y montones de opciones. Vivimos en un planeta de siete mil millones de personas y estamos conectados con todos en internet. Hay cientos de miles de carreras disponibles para vos. Hay tantas opciones. Biológicamente, no estamos construidos para darnos cuenta de cuántas opciones hay. Históricamente, todos evolucionamos en tribus de 150 personas. Cuando alguien aparece, puede que sea tu única opción para pareja”.

    Muchas veces decidimos por miedo: miedo a que no se vuelva a presentar una oportunidad similar. Pero ese miedo, preinstalado en nuestro cerebro como parte del kit “configuración por defecto”, carece de las actualizaciones de software necesarias para el mundo actual y nos paraliza con indecisión más de lo que nos gustaría.

  4. “Simon, compro todo lo que decís, es maravilloso, pero no soy CEO. ¿Cómo cambio la organización si no estoy a cargo, cuando hay como cuatro niveles arriba de mí? ¿Qué se supone que haga?”

    La respuesta de Simon Sinek:

    “Por supuesto que no podés cambiar el comportamiento de alguien con quien no tenés contacto, ni siquiera de aquellos con los que sí lo tenés. Mandar libros anónimamente a ejecutivos no va a cambiar su manera de liderar (aunque te animo a que sigas intentándolo). La realidad es que tenés que hacerte cargo del ambiente que podés controlar.

    Si tenés influencia sobre siete personas, gente a tu alrededor, incluso sobre tu jefe que también es humano, y aunque sea una persona difícil, tratá de tener empatía. Quizás es difícil porque no entendemos la presión que tiene. Si trabajamos para crear este pequeño bolsillo de magia, lo que suele pasar es que los equipos bien liderados superan a todos los demás. Entonces, los líderes superiores te dejan en paz o al menos se interesan por lo que estás haciendo. O tal vez alguien de tu equipo asciende a otro y lleva todo lo que le enseñaste, liderando de la misma manera. Así terminás con dos equipos mágicos, y luego cuatro, y después ocho. Y cuando el CEO se jubile, antes de que te des cuenta, las cosas empiezan a cambiar desde abajo.

    Tener un líder superior, un CEO que entienda esto solo hace las cosas más eficientes, pero no es la única manera. Debemos recordar que el poder siempre pertenece a la gente. Por eso los dictadores les temen y hacen elecciones falsas, porque quieren parecer que tienen apoyo popular, ya que de ahí se deriva el poder. Los dictadores temen al pueblo, por eso no se puede acercar uno a la casa de un dictador, hay que mantenerse a tres millas de distancia y el ejército tiene órdenes de disparar a matar, ¿verdad? La gente siempre tiene el poder, siempre. Lo que hacés es crear estas ondas mágicas dentro de una organización y ni siquiera necesitás convencer a todos. Es la
    ley de la difusión: solo necesitás que alrededor del 15 al 18% de la empresa adopte completamente las ideas. Ese es el punto de inflexión. Así que no te preocupes por el CEO, ni por la empresa, solo preocupate por lo que podés controlar”.

    ¿Qué onda mágica podrías iniciar?

  5. “No es la montaña frente a vos la que te agotará; es la piedrita en tu zapato”. — Muhammad Ali

    Para dar pasos firmes y seguros en nuestra iniciativa, tenemos que estar cómodos con nuestro calzado. Son varias las “piedritas” que se pueden colar, como la incertidumbre, la indecisión, la desesperanza y el cansancio, que deberemos identificar y remover antes de que sea demasiado tarde.

¡Buen provecho!
Rodri


Para masticar...

¿Cuál es la piedrita en tu zapato?

🍽️
Masticar: meditar, rumiar. Considerar despacio y pensar con reflexión. “Masticar un bocado”.
0:00
/1:05

Buscá y regalá perspectiva. ¡87 mil reproducciones en Instagram! 🤯

El ebook que te deja pensando...

Un compilado de 52 bocados “de la casa”, que ya dejaron masticando a varios de mis seguidores. Diseñados para un mundo que nos tiene siempre ocupados. Podés leerlos de principio a fin, picotear uno cada tanto, o incluso aprovecharlos para ejercitar el hábito de masticar a diario.

¡Descargalo gratis!