La comisaría

Una espera eterna en una comisaría y un intento por encontrarle la vuelta.
La comisaría

Cuando llegamos a la comisaría nos dijeron:

—Ya estamos con ustedes.

Se ve que manejan una definición peculiar de ya.

Salieron unos cuatro policías a pasear y, al rato, volvieron con el almuerzo. Se metieron en el comedor y desaparecieron.

La pantalla del televisor marca “26/03/2025”. Te engañan con la fecha para que pierdas noción del tiempo.

Las arañas custodian los plafones.

Hay un alguacil enganchado en una telaraña, como flotando en el techo. A unos metros cuelga una cucaracha de la misma forma. Los mueve una leve brisa. Parecen un móvil de esos que cuelgan arriba de la cuna de los bebés.

En el suelo, una cucharita de helado. Incrustada en el concreto.

Nuestro asiento parece una máquina de tortura. Varillas de metal que te dejan las nalgas como si te hubiesen puesto a la parrilla.

En una pared tienen un viejo soporte para televisor de tubo.
Oxidado.
Y sin televisor.

Un cartel avisa:

PROHIBIDO EL USO DE CELULAR DENTRO DE LA DEPENDENCIA.

El peor de los castigos.

El tiempo parece detenerse en la comisaría.

Te hace dudar de si no es peor estar ahí que hacer las paces con lo que te llevó a ese bodrio.

Pero siempre hay un reframe a mano.
Siempre se puede buscar la dona.

Y así fue que escribí esto.

— Rodri

Para masticar...

¿Qué podrías rescatar de una situación que hoy te molesta?

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