Hay un momento que se repite, varias veces al día, y revela qué tan domada está La Bestia.
Surge en diferentes situaciones:
A veces es mientras estoy conversando con alguien y de reojo noto que se ilumina la pantalla de mi celular. Otras es cuando me subo al ascensor y me enfrento a una bajada de siete pisos solo y en silencio. O también cuando me ofrecen una copa de un vino especial, cuando ese día había amanecido diciendo que iba a pasar un fin de semana saludable.
Es el momento de la tentación.
Bocado exclusivo
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