El que ve
Cada tanto me llega un mensaje que despierta a La Bestia. Un correo de un cliente difícil, un chat de un amigo expresando su desacuerdo. Esos mensajes que hacen hervir la sangre.
Y si no estoy atento, respondo rugiendo. En caliente. Los dedos se mueven solos y teclean cualquier animalada.
Pero a veces, en lugar de apretar enviar, elijo apretar el freno. Me leo y me doy cuenta de que no soy yo quien está al mando...
“Ahí está, otra vez ella”.
Ese pequeño acto, el de observar a La Bestia en lugar de ser poseído por ella, es una de las herramientas que más me ayudó a domarla. Pero recién pude empezar a usarla cuando me topé con esta pregunta: si yo puedo observar mis pensamientos, ¿quién es el que observa?
Michael Singer lo pone en palabras en su libro The Untethered Soul:
“Los pensamientos pueden detenerse, y también pueden volverse muy ruidosos. Quizás hasta le digas a alguien: 'Mi mente me está volviendo loco. Desde que me dijo esas cosas, no puedo ni dormir. Mi mente no se calla.' ¿La mente de quién? ¿Quién está notando esos pensamientos? ¿No sos vos? Tenés una relación sujeto-objeto con tus pensamientos. Vos sos el sujeto, y los pensamientos son apenas otro objeto del que podés ser consciente. Vos no sos tus pensamientos. Vos simplemente sos consciente de tus pensamientos”.
“Así que si ahora te pregunto, '¿Quién sos?', respondés: 'Soy el que ve. Desde algún lugar acá atrás, miro hacia afuera, y soy consciente de los eventos, pensamientos y emociones que pasan frente a mí.' Vivís en el asiento de la consciencia. Así como sin esfuerzo mirás hacia afuera y ves todo lo que ves, eventualmente te vas a sentar lo suficientemente atrás como para ver todos tus pensamientos y emociones. Los pensamientos están más cerca, las emociones un poco más lejos. Y detrás de todo, ahí estás vos”.
Ese lugar desde el que mirás — el “asiento de la consciencia” — es donde vive el Encantador. El que puede domar a La Bestia.
Por eso avistarla empieza por algo simple y a la vez dificilísimo: darte cuenta de que vos no sos ella.
Vos sos el que la ve.
— Rodri
Para masticar...
Leé esta frase en silencio y escuchala resonar en tu mente. ¿Quién es el que la está escuchando?