¿Y si la IA escribiera por mi?

¿Y si la IA escribiera por mi?

Cargué el manuscrito de La Bestia en un proyecto de Claude, y un PDF con todo el catálogo de publicaciones en el sitio. Indiqué mis preferencias de estilo. Luego le pedí que escribiera algo...

Opa, bastante bien. En algunos casos, diría que hasta publicable. ¿Pero por qué decido no hacerlo? ¿Qué me lleva a resistir la tentación de delegar mis bocados al robot?

Hubo una época en mi trabajo en la que cada equipo presentaba novedades ante el resto de la empresa. Avances y complicaciones de las últimas semanas. Cuando me tocaba presentar a mí, pasaba la hora previa dando vueltas de un lado al otro en mi silla giratoria. A veces no tenía claro qué decir. Otras, sentía que lo sabía, pero el pienso previo en el aire y un listado de temas a tocar nunca eran suficientes para calmar la sensación de estar improvisando frente a todos, siempre al borde de quedar sin palabras.

Hasta que un día empecé a escribir antes de las presentaciones. Cerraba los ojos e imaginaba que le estaba hablando a todos, y en una hoja en blanco me ponía a transcribir lo que mi mente dictaba. Mientras lo hacía, me daba cuenta de que no siempre sabía cómo decir lo que quería decir. Tenía la sensación de conocer algo. Pero hasta que no intentaba ponerlo en palabras, no me daba cuenta de lo poco que lo conocía. Mientras escribía, estaba descifrando mi mensaje.

Ahora cuando me tocaba presentar, me sentía preparado. Y no es que memorizara lo escrito. Lo contaba suelto, usando las palabras que surgieran. Era como si mi mente hubiera internalizado la esencia del mensaje, y se hubiera amoldado para que ahora yo pudiera enfocarme de lleno en compartirlo, y no en descifrarlo.

Esa es, quizás, la razón primordial por la que escribo estos bocados.

Detrás de la magia del robot que teclea, llego a ver el precio oculto. Como si la etiqueta estuviera tapada por la prosa maravillosa. Generó algo que se lee bien. Comunica una idea para masticar, con ritmo y lenguaje sencillo. Pero después de leerlo, me doy cuenta de que no tengo idea de lo que dijo.

Las palabras nunca llegaron a formar parte de mí. Y cuando el mensaje me importa, es un costo que no estoy dispuesto a pagar.

— Rodri

Para masticar...

¿Qué estás dejando que la IA escriba por vos... y cuánto te importa?

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