Derek Sivers:
Cuando te encontrás con el trabajo brillante de otra persona, hay una partecita tuya que piensa:
“Eso podría haberlo hecho yo”.
Alguien más lo hizo. Vos no.
Esa persona peleó contra la resistencia. Vos cediste ante las distracciones.
Lo convirtió en su máxima prioridad. Vos dijiste que algún día lo ibas a hacer.
Se hizo el tiempo. Vos lo dejaste para después.
Cuando pasa esto, podés tomártelo de dos maneras.
Podés dejar que esa parte tuya se rinda:
“Bueno. Ahora ya no hace falta que haga eso”.
O podés hacer algo con ese dolor que te dan los celos. Apagar el teléfono, eliminar las distracciones, convertirlo en tu prioridad y dedicarle el tiempo.
Hacen falta muchas horas para crear eso que querés crear. Y esas horas no aparecen de la nada. Tenés que robárselas a la comodidad.
Lo que estabas haciendo antes era cómodo. Esto no. Esto va a ser muy incómodo.
Las pocas veces en mi vida en las que hice un cambio de verdad como este, se sintió horrible en el momento. No estaba feliz, al menos no de esa felicidad superficial. No estaba sonriendo. Estaba molesto y peleándome por dentro, pero por fuera hacía el trabajo.
Y al final, tuve la satisfacción más profunda de haber terminado.
— Derek Sivers (fuente)
Para masticar...
¿A qué podrías robarle unas horas?