Desde que empecé con Para masticar, tuve una vaga idea de hacia dónde quería ir con todo esto. Más parecida a una visión borrosa, como la de alguien que recién despierta de un coma inducido.
Esa imagen me fue guiando. Me llevó a probar cosas. Empecé compilando citas de autores, luego escribiendo textos propios. Probé frecuencias diarias y semanales. Jugué con la paleta de colores. Experimenté con un podcast, con videos, con redes sociales. Diseñé y rediseñé formatos hasta que, poco a poco, algunos se fueron estableciendo.
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