Cualquier cosa podría pasar, en cualquier momento (y cuando pase, vas a poder con eso), por Oliver Burkeman

Cualquier cosa podría pasar, en cualquier momento (y cuando pase, vas a poder con eso), por Oliver Burkeman
La ansiedad es una de las caras más silenciosas de La Bestia. En este ensayo, Oliver Burkeman la mira de frente y nos cuenta lo que descubrió. Traducido de su newsletter The Imperfectionist. Podés leerlo en idioma original acá.

La terapeuta y escritora Sheryl Paul define la ansiedad como “una sensación de temor, agitación o presagio asociada a un peligro que no existe en el momento presente”. Imagino que te sentís identificado. Yo sí. (Creo que mantener esa sensación a raya es el motivo secreto detrás del interés de mucha gente en técnicas de productividad, desarrollo personal y demás.) Las dos partes de la definición de Paul son cruciales: la ansiedad es la sensación de que algo muy malo podría estar por pasar, combinada con la ausencia, o casi ausencia, de evidencia real para creer que efectivamente va a pasar. Lo cual es extremadamente extraño, si lo pensás, y vale la pena mirarlo más de cerca, aunque sea porque — y hablo por experiencia — andar todo el día con un nudo en el estómago no es forma de vivir.

En mi último libro, The Antidote, exploré una técnica estoica para lidiar con este tipo de preocupación llamada "la premeditación de males": la práctica de imaginar sobriamente cuál podría ser realmente el peor escenario posible en cualquier situación. Supongamos que te genera ansiedad dar una charla. Ayuda imaginar, en detalle, la experiencia de hacer el ridículo frente a una audiencia de cientos, después arrastrarte fuera del escenario y esconderte bajo las sábanas. Porque si bien eso es claramente desagradable, también es bastante claro que se puede sobrellevar. Y como la ansiedad es el miedo a un peligro que no podrías manejar, el ejercicio tiene el efecto de reducir tus preocupaciones a su justa medida.

Sigo recomendando (y usando) esa práctica hoy. Pero con el tiempo noté que tiene una limitación. Corre el riesgo de insinuar que nada catastrófico podría pasar realmente. Y la persona ansiosa sabe, aunque sea inconscientemente, que sí podría. La humillación pública no te va a matar, pero la realidad es que siempre es posible que la próxima hora, semana o mes contenga un duelo, un accidente terrible o un diagnóstico devastador. Así que el intento de tranquilizarte diciéndote que nada demasiado espantoso se acerca siempre va a chocar contra la sospecha persistente de que en realidad no podés estar seguro.

Creo que a eso se refiere Paul en parte al titular su (excelente) libro The Wisdom of Anxiety, haciendo eco del título del gran libro de Alan Watts, The Wisdom of Insecurity. La ansiedad no es un error tonto sobre qué tan mal podrían ponerse las cosas. Es una respuesta lógica a lo que implica la condición humana: arrojados al río del tiempo, sin poder saber lo que viene y mucho menos controlarlo, condenados a lo que el autor Robert Saltzman llama “vulnerabilidad total ante los acontecimientos”, pero obligados a intentar construir una vida con sentido y disfrutable de todos modos.

Mi compañera describe vívidamente la epifanía que tuvo de adolescente cuando se dio cuenta, después de una infancia llena de cine, de que si algo devastador le pasara, no iba a estar precedido por música siniestra para que al menos pudiera prepararse mentalmente. No. Simplemente iba a pasar. Cualquier cosa siempre puede pasar.

En esta situación, el consuelo más profundo no lo vas a encontrar en la planificación compulsiva ni en la visualización de peores escenarios. Lo encontrás al ver que: a) no hay nada que puedas hacer jamás para cambiar este estado de cosas, así que más vale relajarte si podés; y b) literalmente todos estamos en el mismo barco, así que al menos no necesitás preocuparte de que, existencialmente hablando, alguien más tenga más control de su vida que vos.

Y lo encontrás sobre todo, en mi experiencia, no con algún tipo de insight mental o ejercicio cognitivo, sino en la acción: avanzando de a poco hacia el futuro, haciendo partes chiquitas de las cosas que te generan ansiedad, comprometiéndote un poco más con las relaciones en las que estás dudando, y descubriendo, en cada momento, más evidencia concreta de que efectivamente podés con lo que la realidad te tira encima. (“Es más fácil actuar tu camino hacia nuevas formas de pensar que pensar tu camino hacia nuevas formas de actuar”.) Mi vida hasta ahora no me da ninguna razón para creer que algún día voy a alcanzar el grado de control sobre el futuro que siempre creí necesitar. Pero por otro lado, mi historial de no haber sido completamente aplastado por la existencia sugiere que quizás nunca lo necesité.

— Oliver Burkeman

📘 Escribí un libro sobre cómo convivir con La Bestia. Conocelo acá.

Para masticar...

¿Qué paso pequeño podrías dar hoy hacia eso que venís evitando?

🎤
Doy charlas para equipos que quieran frenar y pensar. Cada una se diseña a medida. Más info en charlas.

Una pausa semanal para frenar y pensar mejor.

Cada miércoles, un bocado que se lee rápido pero se queda con vos. Y el primero de cada mes, uno que solo llega por email.

Tu información está protegida y nunca envío spam.

Newsletter Preview

Buscá bocados por título, contenido o etiquetas